Si usted se considera “progre”, aquí tiene una política pública con la que debería estar en desacuerdo.

Subsidios para pocos

Entre tanto “para todos”, quiero dedicar unas líneas a analizar lo que constituye hoy en día uno de los principales destinos del dinero de los argentinos: los subsidios. El gobierno nacional gasta aproximadamente $50.000 millones de pesos anuales en subsidios, de los cuales un 80% se destina a energía y transporte. ¿A quienes beneficia principalmente?
Me concentro en los subsidios al transporte, que son los que menos desconozco, aunque intuyo que el resultado es generalizable. Abajo va un gráfico que describe como se distribuyen los beneficios del subsidio al transporte entre la población.


En General nos gustaría que un subsidio sea progresivo, es decir que favorezca más a los más pobres. Como podemos ver en el gráfico, los subsidios al transporte son regresivos (especialmente el de los subtes), ya que benefician principalmente a la gente de mayores recursos. El lector desconfiado se preguntará cómo puede pasar esto si todos pagamos la misma tarifa. La respuesta es simple: pagamos todos lo mismo… si tenemos acceso! Último gráfico para explicar mejor:

Un error de exclusión es cuando no le damos subsidio a alguien que lo necesita (en este caso, alguien que pertenece a un hogar pobre). Error de inclusión es cuando le damos el subsidio a alguien que no lo necesita. Como vemos, la gente que usa el transporte público por lo general no necesita subsidio y, más grave aún, la gente que sí necesita subsidio en su gran mayoría no accede a la red subsidiada. Cortita y al pie: gastamos mucha plata y no le llega a quien realmente la necesita.
Moraleja: si usted se considera “progre”, sea K, anti-K, de River o de Boca, aquí tiene una política pública con la que debería estar en desacuerdo.


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