No son todos malos o buenos. No hay solamente blancos y negros. Hay grises





Cristina y Sarmiento




Le salió el tiro por la culata a la presidenta de la Nación. En forma burlona le recomendó a Mauricio Macri que leyera un libro sobre Sarmiento que fue escrito precisamente, por un funcionario del jefe de gobierno de la ciudad. “Es cortito, apenas son 300, páginas”, dijo en su cadena nacional de la alegría y la felicidad. Cristina descubrió en el libro “Sarmiento periodista” que en su momento, el ex presidente clausuró los diarios “La Nación” y “La Prensa”. La jefa del estado le hizo una broma de mal gusto al respecto a la cronista acreditada en casa de gobierno por el diario de Mitre y aprovechó para interpretar libremente un par de cosas. Que ser militante en el periodismo como fue Sarmiento es muy bueno y de esa manera quiso justificar a los periodistas de estado con camiseta kirchnerista y sueldos públicos. También pretendió hacer una comparación con una época absolutamente distinta del periodismo y del país. Quiso destacar que ahora hay libertad de prensa plena y que Sarmiento al que muchos historiadores revisionistas condenan por liberal, había cometido el peor de los pecados contra la libertad de prensa al clausurar a esos dos diarios. La presidenta que quiso ubicar en el lugar de ignorante a Macri desconoce que eran tiempos de bajísima circulación de ejemplares porque había muy pocos lectores, y por lo tanto, los diarios, todos, eran un instrumento de las ideologías o de los dirigentes políticos. El periodismo moderno es otra cosa y solo debe inclinarse ante el altar de la verdad y los valores. Jamás ante los funcionarios y mucho menos ante los anunciantes. Pero Cristina también ignoraba otra cosa importante para poder ejercer la ironía con éxito. No se sabe si lo leyó pero Macri tiene el libro dedicado por uno de los autores, Diego Valenzuela quien milita en el PRO y trabaja en su gobierno. Valenzuela a quien entrevistamos anteayer en estos micrófonos es periodista, economista, historiador y se sorprendió gratamente cuando la presidenta citó a su libro. Valenzuela que trabajó durante muchos años en esta radio, celebró que la presidenta le dijera a algunos de sus seguidores que la historia no es ni debe ser un paquete cerrado, dogmático, inmutable ni cargado de prejuicios. No son todos malos o buenos. No hay solamente blancos y negros. Hay grises y hasta los patriotas mas extraordinarios han tenido sus agachadas y hasta los canallas mas terribles hicieron obras de bien. La historia y la política esta hecha de subjetividades y por seres humanos de carne y hueso que cometen errores todo el tiempo. No se puede caer en el simplismo de calificar a tal o cual patriota o dirigente como de derecha o de izquierda y adherir o atacar en un todo solo por ese rótulo ideológico como hacen muchos militantes del fanatismo pragmático. Para colmo la coautora del libro, Mercedes Sanguineti fue becaria de ese agente del mal, de ese monopolio ilegal y destituyente llamado Clarín. ¿Quién fue el asesor que le recomendó el libro a Cristina? ¿No sabía o no le dijo que los autores eran un macrista y una ex clarinista? ¿Quién es el responsable de haber empujado a la presidenta a semejante papelón? Hace pocos días el intelectual camporista Juan Cabandié no anduvo con sutilezas para descalificar a Sarmiento: “Era de derecha”, sentenció. Le faltó agregar: “Como Macri” ¿Para cuando se viene la declaración de interés público y sujeto a expropiación de la calle Sarmiento para rebautizarla Néstor Kirchner? El ex presidente si era de izquierda y no como Sarmiento. ¿O ahora, después de lo que contó Cristina se va a reinvindicar a Sarmiento porque clausuró dos diarios de la oligarquía? La historia de las naciones es algo demasiado complejo y delicado para que se metan los que tienen la sutileza de un carnicero. Es necesario utilizar el bisturí de cirujano, la cabeza abierta y romper con todos los dogmas blindados si es que se quiere entender y no se pretende solamente vencer al otro. La historia no es un partido de fútbol. Por suerte hay pensadores y estudiosos de verdad de ambas veredas que tienen miradas distintas pero igualmente profundas. Tomas Abraham, filosofo muy crítico del kirchnerismo dijo que Sarmiento fue el hombre mas grande que dio esta tierra. Y agregó que era un hombre, no un santo. El escritor kirchnerista Hernán Brienza reconoció que el sanjuanino fue “el mas progresista y al mismo tiempo el mas brutal de los liberales”. Bienvenido el debate sobre la historia. Es el debate sobre nuestro futuro.

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