Ya no gobierna el Peronismo







Astuto, el senador Ernesto Sanz afirmó que el gobierno de Cristina está destruyendo el mito de que el peronismo sabe gobernar. Y puso megaejemplos donde la mala praxis nos hizo retroceder años y colapsar como en el esquema energético y de transporte con la delirante cifra de 76.205 millones en subsidios. Sugiero un debate todavía mas provocador y pregunto: ¿Es el peronismo, el que está gobernando?

 Si los problemas mas graves fueron generados por Nilda Garré, Héctor Timerman, Juan Manuel Abal Medina, Axel Kicillof y el comandante de la madre de todas las batallas es Martín Sabbatella, el entorno de Cristina se parece mas a un neofrepasismo testimonial y livianito que al poderoso y flexible justicialismo capaz de anticipar conflictos y de encauzarlos posteriormente con su pragmatismo genético.

Si los principales voceros de Cristina contra los imaginarios golpistas son Edgardo Depetri, Hebe Bonafini, Luis D’Elía y Juan Cabandié y sus soportes culturales son Fito Páez y José Pablo Feinmann, se confirma que hay una preferencia presidencial por los que expresan el 10 % de los votos.

Tal vez Cristina haya pretendido mejorar al peronismo. Convertirlo en un partido menos corrupto y corporativo y mas republicano era una buena acción. Pero lo que está logrando es reemplazar al justicialismo por una fuerza propia temerosa de cuestionarla, infinitamente mas débil, inexperta e ingenua que todo lo explica como un complot de Magnetto. La política, la administración de las diversidades y el disciplinamiento de las corporaciones es algo mucho mas complejo y sofisticado que el blanco y negro como única bandera. El verso conspirativo se vació de contenido, se agotó. Solo produce risa cuando llega al paroxismo de Julio Alak que atribuyó la rebelión caradespintada a Clarín. Ni hablar de los papelones con nombre y apellido: Leandro Despouy y el juez Raúl Tettamanti.

¿Se han erosionado aquellos históricos 12 millones de votos de la reeleción? Es difícil asegurarlo. Solo las urnas tienen la verdad y para eso hay que esperar hasta 2013. Pero la fortaleza de un gobierno también se mide por lo que es capaz de construir y destruir. La fragilidad actual no ha logrado ni siquiera poner en caja a Daniel Peralta que los desafía tal como los está desafiando medio mundo. Ocurrió lo que le tenía que ocurrir a un gobierno que atacó con inédita ferocidad a sus adversarios. Apenas tuvo un tropiezo, todos los maltratados le saltaron a la yugular. Ya utilizaron la mas vigorosa batería de operaciones contra el gobernador de Santa Cruz y ahí esta, vivito y coleando, chicaneando al mismísimo Máximo Kirchner que es la segunda persona mas poderosa del país. El gobierno sigue castigando como siempre, pero ahora sus golpes casi no duelen.

Pocos han dañado tanto a la presidenta como los que le hicieron el regalito del decreto-mamarracho 1.307. Son los que parieron un motín tan inédito como peligroso. No porque las intenciones de los prefectos y los gendarmes sea derrocar a Cristina. Jamás se manifestaron como golpistas, pero su sola presencia insubordinada fue un alerta inquietante que destruyó la cadena de mandos, la columna vertebral de toda fuerza jerárquica. Ellos reclaman solamente mejor trato y mas salario. Pero es riesgoso para el sistema democrático porque algunos grupúsculos fascistas se montaron sobre esa protesta y reaparecieron dinosaurios del terrorismo de estado como Cosme Becar Varela, Alejandro Biondini o el apellido Seineldín como pancarta.

Se necesita ahora una operación quirúrgica muy prudente para recomponer lo que el gobierno dinamitó con impericia y soberbia. Es correcta la idea de que los jefes sean los encargados de satisfacer algunas demadas de sus subordinados. Todo lentamente y con mucho cuidado para no contagiar la protesta a otra fuerza y sin sanciones brutales que multipliquen la cantidad de uniformados indignados.


Es incorrecta la intención de patear la pelota hacia adelante para deshilachar los planteos de las fuerzas de seguridad. Desde lo físico y anímico son muchachos que no se desgastan fácilmente. Están acostumbrados a la intemperie territorial y afectiva. Pero es una bomba de tiempo que gente que no sabe negociar y no tiene tradición de debate y asamblea se sienta acorralada. Puede salir un tiro para cualquier lado y nunca para el lado bueno. Esta es una alerta roja que supo ver Julián Domínguez y los diputados opositores que dejaron por escrito lo básico: dentro de la democracia todo, fuera de ella, nada.

La sucesión de torpezas oficialista nace de la imposibilidad de reconocer el mínimo error o escuchar alguna crítica. El senador Luis Juez dijo, escatológico pero eficaz, que “los cristinistas parecen bioquímicos: siempre están analizando las cagadas ajenas y nunca las propias”. Conoce el tema : es hijo de un suboficial del ejército que murió sin la sentencia de la justicia que certificara la ilegalidad de los pagos en negro. Otra vez: ¿Cómo combatir la ilegalidad del trabajo informal desde un estado que es el que mas negro utiliza?

Esa presunta picardía de gambetear o directamente violar las normas es uno de los grandes fracasos del gobierno. Todo por izquierda y no “de izquierda”. Siempre la trampita. Dividir todo lo que se mueve, “puentear” a gobernadores, poner doble comando en todos los organismos, desconocer los fallos de la Corte. ¿De que le sirvió al gobierno pagar con el eufemismo encubridor de los aumentos no remunerativos?. El resultado fue juicios por todos lados y una distorsión en las nóminas salariales que potenció la bronca entre integrantes de la misma fuerza donde uno cobraba el doble que el otro con la misma tarea y cargo. El fin de ahorrarse unos pesos y castigar a los retirados porque “son todos golpistas” fue un remedio peor que la enfermedad. Lo mismo ocurrió en varios planos. ¿O la piolada del que se las sabe a todas y malversa las estadísticas del INDEC le dio algún beneficio a Cristina?

¿Y la ficción de decir que la Ley de Medios es para democratizar la palabra cuando en realidad es para monopolizarla? La farsa se evaporó en el aire el día del cacerolazo que el amigopolio ignoró y eso produjo que TN trepara hasta 10 puntos de rating. En lugar de diversificar las voces, hasta ahora, achicaron todos los espacios de la libertad de expresión.Ir por todo, es arriesgarse a quedarse sin nada. No se puede pedir respeto por la autopista de la ley si el gobierno es el primero que va por la colectora y todo el tiempo busca atajos que rompen las reglas. Hay que ayudar a Cristina y rogar que se deje ayudar.


Fuente:
http://alfredoleuco.com.ar/2012/10/ya-no-gobierna-el-peronismo-7-de-octubre-2012/

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