"la verdad es que envié tres botes ¿no lo recuerdas?"

Se hallaba un sacerdote sentado en su escritorio, junto a la ventana, preparando un sermón sobre la Providencia. De pronto oyó algo que le pareció una explosón, y a continuación vio cómo la gente corría enloquecida de un lado para otro, y supo que había reventado una presa, que el río se había desbordado y que la gente estaba siendo evacuada.

El sacerdote comprobó que el agua había alcanzado ya a la calle en la que él vivía, y tuvo cierta dificultad en evitar dejarse dominar por el pánico. Pero consiguió decirse a sí mismo: "Aquí estoy yo, preparando un sermón sobre la Providencia, y se me ofrece la oportunidad de practicar lo que predico. No debo huir con los demás, sino quedarme aquí y confiar en que la providencia de Dios me ha de salvar".

Cuando el agua llegaba ya a la altura de su ventana, pasó por allí una barca llena de gente: "¡Salte adentro, Padre!", le gritaron. "No, hijos míos", respondió el sacerdote lleno de confianza, "yo confío en que me salve la providencia de Dios".

El sacerdote subió al tejado y, cuando el agua llegó hasta allí, pasó otra barca llena de gente que volvió a animar encarecidamente al sacerdote a que subiera. Pero él volvió a negarse.

Entonces se encaramó a lo largo del campanario. Y cuando el agua le llegaba ya a las rodillas, llegó un agente de policía a rescatarlo con una motora. "Muchas gracias, agente", le dijo el sacerdote sonriendo tranquilamente, "pero ya sabe usted que yo confío en Dios, que nunca habrá defraudarme".

Cuando el sacerdote s ahogó y fue al cielo, lo primero que hizo fue quejarse ante Dios: "¡Yo confiaba en ti! ¿Por qué no hiciste nada por salvarme?".

"Bueno", le dijo Dios, "la verdad es que envié tres botes ¿no lo recuerdas?".



A principios de septiembre fue sometido a una angioplastía en el Sanatorio de Los Arcos, donde ya había estado internado en febrero. En 2005 fue trasladado Argerich para un chequeo y en 2004 estuvo internado seis días en el hospital Regional de Río Gallegos por una gastroduodenitis aguda.( esta es la versión oficial) 

 La soberbia, el orgullo y la necesidad de poder no transforman a nadie en héroe , vivo o muerto

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