Con las casitas no, Hebe.....


Con las casitas no, Hebe

La semana pasada, en medio del escándalo vinculado a Schoklender y el uso de los fondos para construcción de vivienda social, Hebe de Bonafini lanzó una serie de declaraciones desde la Plaza de Mayo. Entre las cosas que dijo, hizo alusión a la casa en el aire que colocó la ONG Un Techo Para Mi País para difundir la situación de la pobreza en el país, tildándola de casa "para pajaritos". Acá pueden ver y escuchar estas declaraciones.


Ésta es la casa en el aire a la que hace referencia Hebe.


Es la casa típica que construye Un Techo Para Mi País. Es de madera y tiene apenas 18 metros cuadrados. No tiene ninguna separación. Tampoco tiene baño o conexión a algún tipo de servicio. Ni siquiera una puerta con cerradura. Si la miramos así, podemos pensar, como dice Hebe, que es una casa “para pajaritos”. Reconozco, incluso, que cuando pienso en una vivienda digna, siento que todos deberían tener el derecho de acceder a algo mejor.
Aún así, hay algo que me llama poderosamente la atención. Cada sábado que visito un barrio precario, se me acercan no menos de una o dos personas a pedir una casa como esa. Porque, claro, a la casita le faltarán muchas cosas pero sí tiene tantas otras. Tiene un techo con aislación. Tiene un piso. Está separada del suelo y no tiene filtraciones. Tiene las condiciones mínimas para formar un hogar. Esta es la verdadera tragedia, Hebe. Que la casa “para pajaritos” representa una mejora más que significativa para miles de familias que están expuestas a tantas enfermedades como consecuencia del frío y la humedad.
Si quieren pensarlo en números concretos, en Argentina el déficit habitacional es de 2.500.000 hogares. Casi 10 millones de personas viven en casas precarias, sin acceso a infraestructura básica o en condiciones irregulares o de hacinamiento. Aproximadamente 16 millones de personas no tienen acceso a la red de cloacas.
En este contexto tan alarmante, tenemos que celebrar todo esfuerzo por intentar aliviar la situación. Tenemos que unir fuerzas desde todos los sectores para ayudar a salir adelante. Ojalá todos pudieran tener una vivienda digna de material: trabajemos todos juntos para que pase.
Creo que esta es la forma en que tenemos que mirar el problema. No me quiero meter en la discusión sobre cómo usa los fondos cada ONG o por qué recibe apoyo o no del Estado. No necesito decir que cada peso que se junta en Un Techo Para Mi País es producto del esfuerzo de muchos voluntarios. Que todos podemos seguir ese pesito desde que se colecta hasta que se vuelve un clavo o un pedacito de madera. Y después poner el hombro para cargarlo, armarlo y ser parte del sueño de tener un hogar de alguna familia.
Tenemos que poder mirar para adelante. Cuando no sabemos algo, lo mejor que podemos hacer es preguntar, informarnos. No hay lugar para la agresión injustificada ante un intento bienintencionado por dar una mano, aunque mucho tenga por corregir. Por eso me retiro recitando a lo Sarlo. Con las casitas no, Hebe. Con las casitas no.

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