Santa soja que estás en el cielo, amén.



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Santa soja que estás en el cielo, amén.



Desde hace ya algunos años, en un proyecto que comenzó pequeño hace tres años para la Cadena de Valor Trigo cuando aún trabajaba en el Instituto de Estudios económicos de la Bolsa de Cereales, tengo a las cadenas agroindustriales como uno de mis objetos de estudio preferidos. Si bien no le di mucha difusión en el blog, el programa de investigación derivo en algunas publicaciones, como esta esta junto a Ramiro Costa u otras dos que están en camino de CEPAL y Ciara-CEC que se publicarán en breve. 

Los trabajos siguen una línea común que avanza en complejidad y en alcance con el paso del tiempo. Básicamente, se desarrolló una serie de modelos de consistencias de las Cadenas de Valor Agroindustriales, inicialmente para trigo y luego extendidos para maíz, soja, girasol, leche y carne, que buscan capturar las interrelaciones entre los diversos eslabones que componen cada cadena, reestimando las cuentas de producción de hasta unos 25 sectores productivos. 

Así, por ejemplo, mezclando información de fuentes primarias y secundarios, se reconstruyeron las matrices insumos producto de las producción primaria, de los contratistas, del sector de transporte, acopio, de las industrias de fertilizantes, agroquímicos, moliendas de cereales y oleaginosas, biocombustibles, producción de carne de cerdo y pollo, leche y productos lácteos, cría, invernada y faena vacuna, etc, etc. 

No es mi objetivo aburrirlos con un largo post metodológico* sino, en cambio, mostrarles algunos de sus resultados que son particularmente oportunos en el actual contexto de crisis internacional (además, claro, de no intersecarse con los de las próximas publicaciones). 

¿Cómo y cuanto afecta al país la caída en el precio internacional de las commodities agrícolas?  

Tomemos como referencia los precios y cantidades de U$D 300 y 15.5 millones de toneladas para trigo, U$D 300 y 25 millones para maíz, U$D 520 y 50 millones para soja y U$D 570 y 4 millones para el girasol**. ¿Cuál es el impacto económica de una caída de, digamos, 20% en el precio internacional? 

En primer lugar tenemos el impacto en términos comerciales. Un 20% de caída de los precios desde los valores base implicaría para el país una reducción de U$D 6.6 mil millones de exportaciones, explicada en un 73% por las menores ventas de soja y derivados (incluido biocombustibles) y un 27% restantes por los otros tres granos. Para dar un orden de magnitud, esta cifra representa casi el 10% de las exportaciones del país en 2010, un 57% del superávit comercial en ese año, un 13,5% de las reservas del Banco Central y unos 3 o 4 meses de fuga de capitales. 

La caída en términos de valor agregado es equivalente. U$D 6.6 mil millones representa un 1.8% del PBI de 2010 (pesos más, pesos menos por el ruido que hay en las Cuentas Nacionales). Si tomamos un multiplicador de 1.9**, esto nos da que la caída del 20% en el precio de las commodities puede actuar contractivamente en hasta 3.4% del PBI. Téngase en cuenta que el modelo no incluye (aún) los impactos de segunda ronda que la caída de los precios puede tener sobre la propia producción primaria. Es decir, no se simula aquí que las cantidades caigan con la caída de precios.

Una característica interesante del modelo es que permite analizar la distribución interna del shock en el precio entre los distintos eslabones. Un resultado que puede obtenerse, por ejemplo, es como el shock afecta la distribución del valor agregado desde y hacia la cadena hacia otros sectores de la economía (entre ellos, claro está, los consumidores finales). 

Allí puede verse cómo, si tomamos solamente los eslabones de producción de granos, sus insumos, moliendas y eslabones de logística (es decir, si excluimos la producción de alimentos y derivados animales), la caída en el valor agregado es mayor a la de las exportaciones en unos U$S 1.1 mil millones Esto es así porque la caída en el precio de exportación también reduce el precio de venta doméstico de los granos lo cual representa una caída en el valor agregado de esos eslabones pero un incremento en los eslabones siguientes. 

Así, lo que se ve es que tras una caída del precio internacional, de cada U$D 7 que caen los ingresos de los eslabones granarios, U$D 6 se los lleva el consumidor extranjero y U$D 1 el doméstico****. 

Ahora bien ¿Cuál es el impacto en términos fiscales de la caída en el precio de las commodities?  

El modelo incorpora la simulación de la recaudación de 9 impuestos nacionales, provinciales y municipales (Derechos de exportación, Ingresos brutos, impuesto a los débitos y créditos, Impuesto a las Ganancias, Impuesto inmobiliario, Tasa Vial, Impuesto al gasoil, Sellados y Contribuciones sociales) lo cual permite obtener algunas estimaciones. 

El resultado global es una caída de U$D 2.6 mil millones de recursos fiscales, distribuidos, aproximadamente, en U$D 1.9 de retenciones y U$D 0.7 en otros impuestos (principalmente ganancias y sin incluir la recaudación de IVA). Esta cifra representa, aproximadamente, un 2.2% de la recaudación consolidada de 2010 o, para poner en términos de gastos, entre un 9% y 10% del presupuesto destinado a la educación o a la salud o el financiamiento de la Asignación Universal por Hijo de un año entero. 

En conclusión, lo que tenemos entonces es que una caída del 20% en el precio del trigo, maíz, soja, girasol y derivados puede arrastrar consigo hasta el 10% de nuestras exportaciones, empujar recesivamente a la economía en hasta 3.4% del producto y llevarse la financiación de la Asignación Universal por hijo para todo un año

Así que, no hagamos distinción de credos y razas. Vamos al unísono. Santa soja que estás en el cielo, santificado sea tu aceite. Baruj ata Sojim. Assalamu Alaikum, tanto en el cielo como en la tierra. Amen 

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