Algo Habrán Hecho.... Versión Relato K


Por Ernesto Tenembaum

Una brújula a mano






El lunes por la mañana, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández contó que la decisión de Mike Amigorena de retirarse de la miniserie El Pacto le producía “asco”, sostuvo que era una cobardía, y especuló con que lo hizo a cambio de que TN promocionara su obra Hamlet “en una nota de 4 minutos 21 segundos”. Muy pocas personas conocen el contenido concreto de la miniserie aunque, por los trascendidos, se sabe que la misma hace referencia a la manera irregular en que los grandes diarios de la Argentina se quedaron con la empresa Papel Prensa, en una operación que contó con el apoyo indisimulado de la dictadura militar, a su vez respaldada por la línea editorial de esos matutinos. Desde que se supo que el Gobierno estaba financiando ese proyecto, hubo distinto tipo de opiniones. Naturalmente, algunas personas celebran la preparación de esa miniserie porque se trataría, según su punto de vista, de un aporte más para la revisión de la memoria histórica, esta vez a través de la ficción que además contribuiría a revelar las complicidad civil de la dictadura (curiosamente, una categoría donde rara vez entran los aliados actuales del Gobierno, sólo sus adversarios o enemigos). Otras personas sostienen que, en realidad, la miniserie en cuestión será otra demostración –y van…– de cómo este gobierno malversa, sesga y ensucia la memoria de la dictadura para utilizarla como arma en peleas actuales mucho menores. En cualquier caso, opiniones son opiniones, estaba claro que el proyecto no iba a pasar inadvertido. 

Entre tantos dimes y diretes, el actor Mike Amigorena decidió retirarse de la miniserie. Además de la reacción del jefe de Gabinete, el Gobierno se expresó sobre el tema a través un comunicado del Instituto Nacional de Cinematografía en el que condenó que “por primera vez, desde la época de las dictaduras genocidas, un equipo de artistas, productores, escritores, actores y técnicos reciben fuertes presiones para no sumarse a un proyecto, hecho que limita su libertad de expresión y su derecho básico al trabajo”. 

Inmediatamente, casi todos los medios del multimedios oficial –que son muchos, no sé si alguien lo percibió– empezó a repetir el relato acerca de las amenazas mafiosas y de la cobardía de Amigorena. 

Imagino, es sólo un prejuicio, discúlpeme si me equivoco, que el lector de esta revista tiende a creer en ese relato y tiene todo el derecho del mundo a hacerlo. Si prefiere no interpelar sus percepciones, entonces debe dejar aquí la nota. 

No suelo utilizar este espacio para citar en extenso notas ajenas. Pero esta vez me parece que corresponde hacer una excepción. Lo que sigue es apenas una larga cita de una perspectiva alternativa. La firma uno de los buenos periodistas que tiene este país. Se llama Osvaldo Bazán y la publicó en el sitio de TN. Se titula “Respeten a Mike”. Y dice así: 

“El título del comunicado del Incaa es, en principio, ambiguo ‘Ante presuntas presiones a actores y productores’. El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales lanza un comunicado ‘a la opinión pública’ ante ‘presuntas presiones’. Podrían haber hablado con los presionados, podrían descubrir de qué presiones se hablaba, presuntamente, pero no, prefirieron hacer un comunicado. Pues bien, ¿en qué se basa el comunicado? Según dice en su primer párrafo ‘mediante diversas notas periodísticas se supo que el actor Mike Amigorena habría recibido presiones para que abandone el rodaje de El Pacto’. Así están las cosas a esa altura del comunicado. (…) Es de suponer que en el Incaa tienen el teléfono de Mike. Lo podrían haber llamado así no se guiaban por las ‘diversas’ y dejaban de lado las ‘presuntas’ y los ‘habría’. Pero no lo hicieron. 

“De cualquier manera, para aventar suspicacias, Mike Amigorena habló por Radio Continental y dijo que él solito con su ignorancia pensó y decidió que no quería hacer eso que había dicho que iba a hacer. Que había dicho que sí pero cuando vio cómo era el personaje, la situación, no se sentía cómodo. ¿A cuántos de nosotros nos ofrecieron un trabajo, dijimos que sí a grandes rasgos y cuando vimos bien, bien de qué se trataba nos arrepentimos? Mike tiene la estatura artística como para decir ‘preferiría no hacerlo’. Aun después de haber dicho que lo hacía. (…) 

“El comunicado del Incaa continúa su rumbo de los tomates y ya, entusiasmado, da por sentado aquello que no se anima a afirmar ni en el título ni el primer párrafo: ‘El Incaa destaca y condena, que por primera vez, desde la época de las dictaduras genocidas, un equipo de artistas, productores, escritores, actores y técnicos reciben fuertes presiones para no sumarse a un proyecto, hecho que limita su libertad de expresión y su derecho básico al trabajo’. Por arte de magia y sin explicar cómo, el Incaa deja el ambiguo condicional de las versiones periodísticas y se lanza a decir que las presiones están ahí y que no sólo las sufrió un actor sino ‘un equipo de artistas, productores, escritores, actores y técnicos’. No dice qué presiones ni dónde ni cuándo ni quiénes. 

“Hablé por radio en ‘Día Perfecto’, el programa que comparto todas las mañanas por Metro con Ernestina Pais y Santiago Scheffer, con Marcelo Camaño, autor de El Pacto. Cuando pregunté por las presiones me habló de las tapas del diario Perfil y de una guardia permanente de fotógrafos que estaban queriendo confirmar una noticia que Camaño niega rotundamente: que las esposas de Guillermo Moreno y Julio De Vido sean productoras de esta miniserie. Parece que hubo guardias periodísticas en las esquinas y hasta les preguntaron a los vecinos de Camaño si vieron entrar a De Vido a su casa. Pregunté por otras presiones, pero Marcelo desconocía que las hubiera. Con lo molestas que son las guardias periodísticas, no parecen ser ‘fuertes presiones’ para no sumarse a proyecto alguno. Sin ir más lejos, Gonzalo Valenzuela estaba grabando Un año para recordar cuando explotó un escándalo con su esposa Juanita Viale, hubo guardias periodísticas molestas y no hubo comunicado que hablase de ‘dictaduras genocidas’. 

“¿Por qué el Incaa, una institución que debe velar por el cine y la realización audiovisual argentina lanza este comunicado, insinuando que Mike se bajó del proyecto ante una presión insostenible del grupo Clarín? En esta versión, Esmeralda Mitre no comparte cartel con Mike Amigorena en Hamlet porque es actriz, sino porque la puso allí el diario La Nación para espiar al actor y llevarlo de las narices junto con María Laura Santillán –Mata Hari de Telenoche– a cenar, y ahí infligirle un castigo ominoso: una llamada de Adrián Suar, que como todo el mundo sabe, es Joe Pesci en sus horas libres. Ahí Suar/Pesci le dijo que o se bajaba del proyecto o nunca más participaría de una tira de Pol-ka y lo que es peor, lo convocarían para que fuera jurado del Bailando. Amigorena, un pésimo actor que si no fuese por pusilánime no hubiera actuado jamás, dijo inmediatamente ‘Sí, Joe’ y armó un berrinche. Bueno, esta escena es una idiotez. Mike fue a cenar con sus amigos, entre otras cosas, porque efectivamente Esmeralda es su compañera en Hamlet. Y muy claramente separó una cosa de la otra. Lo dijo él. Las presiones fueron una guardia fotográfica. Es raro que alguien quiera pelearse hoy con el Incaa porque eso es prácticamente enquistarse con la industria cinematográfica argentina. Para decirlo claramente: hubiera sido un pésimo error tomar esta decisión pensando en ‘conservar un trabajito’. Haberse bajado le va a traer a Mike mucho más prejuicio que ganancia. En principio, estar en medio de un tironeo en el que no tiene nada que ganar, una pelea que no pidió, que no le interesa y que es básicamente, muy irrespetuosa para con su carrera. Y ahí sí, haría falta un comunicado del Incaa que, no sé por qué, me parece que jamás llegará”. 

Cuando Osvaldo publicó eso, rápidamente apareció un grupito de imbéciles para recordarle que trabaja para TN. Es una chicana tan obvia y –en el caso suyo– tan ridícula, que desmerece a quien la emite. 

Bazán pide respeto a un muy buen actor, el mismo que merecen, por otra parte –esto lo agrego yo– los que protagonizarán la polémica miniserie. 

Pero a Fernández, el jefe de Gabinete, le da “asco”. 

Cada estómago es selectivo y nadie debe meterse en las tripas ajenas. 

Apenas agregar que es una suerte tener en la Argentina a alguien que nos indique desde la cúspide del poder por quiénes los argentinos debemos sentir asco. 

Es bueno tener una brújula a mano porque, quién más quién menos, cualquiera se pude confundir, quedar perdido en la neblina. Y entonces, una palabra oportuna a tiempo –una orientación amable– siempre es bienvenida. 

¿Qué haríamos sin ella? 

¿Quién podría ayudarnos?


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