En contra de un estado totalitario

Después de 10 años... una de las lecciones mas importantes que debe aprenderse es que jamas se debe obviar las motivaciones de cada acción... cuando mas mezquina su motivación... mayor daño hará a largo plazo
¿Por que alguien que como gobernador jamas recibió a las Madres u organizaciones de DDHH... de repente es el paladín que baja el cuadro de Videla haciendo show y encima ensuciando la memoria de quien si se jugo la vida en la dictadura y luego como presidente? ( Alfonsin)

La respuesta es que no fue por convicción... sino por estrategia política a los efectos de buscar como sea mantener una "imagen" de progresista, mientras en la acción concreta se consolidaba la pobreza estructural en la Argentina, y cada sector de la economía se concentraba en pocos manos , mas fácil de ser presionadas y de "recaudar"... en la década mas corrupta de la democracia contemporánea.

Pero muchos fueron la inversa directamente proporcional  del " Algo habrán hecho" y acuñaron el " No importa por que, o que sea ahora, pero lo hace"....

Y.... así no fue.

Pgc





Estado totalitario
Alfredo Leuco

Algo grave está pasando. Ayer, por esta radio Mitre, tres personas muy respetables, con prestigio en sus actividades y con fama de honestos, utilizaron conceptos sumamente duros para definir lo que ocurre hoy en la Argentina. Primero fue Juan José Campanella, el artista argentino actualmente mas importante en el mundo, dijo que “lo peor del momento son los escraches y la bola de violencia emocional” que lo lleva a “empezar a tener miedo” cuando “te acusan de golpista”. El diputado Fernando Sanchez, en este programa, dijo: “esto es fascismo puro” y el fiscal José María Campagnoli aseguró que todo se está pareciendo a “un estado totalitario”.
Son palabras y conceptos que nada tienen que ver con la democracia republicana que soñamos y que ya cumplió 30 años. Representan a una importante porción de la sociedad que quiere ponerle freno a un gobierno autoritario y absolutista que intenta controlar todo y que nadie lo controle a él.
Por eso Cristina y antes Néstor en el país y en Santa Cruz, trataron de colonizar la justicia de todas las maneras posibles. Sedujeron a jueces y fiscales con ideología y negocios y les pusieron la camiseta partidaria. Esa justicia militante se dedicó a encubrir o mirar para otro lado ante los brutales casos de corrupción mafiosa con epicentro en el estado en general y en el matrimonio presidencial en particular. No conformes con eso, se dedicaron a perseguir y a atacar a los hombres de la justicia que, con honradez, quisieron hacer su trabajo como corresponde. Por eso se ensañaron con el fiscal José María Campagnoli primero y con sus colaboradores después. Por eso lo suspendieron y quieren destituírlo. Y por eso trasladaron a su equipo a una suerte de sótano para archivar y no para investigar. El sótano, oscuro y oculto es toda una metáfora del lugar que el gobierno nacional quiere para los jueces y fiscales independientes.
Se persigue a Campagnoli y su gente porque quiso arrojar luz sobre la ruta del dinero y de lavado de 50 millones de dólares propiedad de Lázaro Báez, levantate y lava. Y encima, el fiscal se tropezó con el hermano de la ministra de seguridad en un caso de barra bravas de River que vendían entradas y en el que también se sospecha que les gustaba poner billetes sucios en los lavarropas del poder. Fue demasiado para la paciencia de Cristina y su mano de hierro en la justicia, la procuradora Alejandra Gils Carbó. La orden fue de hostigamiento contra el fiscal. Todos sus periodistas chupamedias, empezando por Victor Hugo Morales, se sumaron a una campaña casi sin antecedentes. Se instaló el deporte de pegarle a Campagnoli. Todos los días, palo y palo. Proteger a los ladrones es grave. Pero perseguir a los honestos es de una intolerancia que merece el castigo social. Le apuntan a Campagnoli como una forma de escarmentar anticipadamente a cualquier fiscal o juez que tenga la osadía de hacer bien su trabajo porque el pueblo quiere saber de que se trata esta vez. Y que haya juicio y castigo a los culpables de la megacorrupción. ¿Será mucho pedir que los ladrones vayan presos? ¿Tendrá esta democracia que tanto nos costó conseguir, la madurez suficiente para depurarse y llevar a la cárcel a los corruptos? Preguntas que vale la pena hacerse en estos tiempos de cólera.
Hace dos meses dije con toda claridad que Cristina quiere destituir al fiscal José María Campagnoli. Ella entró en pánico porque los expedientes le picaron cerca. Por eso es la autora intelectual del intento de castigar a uno de los funcionarios judiciales con mas fama de honesto y corajudo. La autora material es la jefa de Campagnoli, la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó.
De un lado está Campagnoli que integró el grupo de ¨Los centauros¨, hombres incorruptibles que investigaron a fondo la megacorrupción de los años 90. Y del otro Lázaro Báez del que hay fuertes indicios de que era socio, cómplice y testaferro de Néstor Kirchner. Y hay algo mas grave todavía. Lázaro, el que mas obras públicas hace con el estado es socio de Cristina en un condominio en el lugar en el mundo de la presidenta: El Calafate. Esto no es un rumor ni una sospecha. Son 87 mil metros cuadrados que en el 2006 Cristina compró a precio vil, por 1 peso con 19 centavos el metro cuadrado y que en el 2008 cedió en un 50% a Lazaro. Una chicana al paso: es difícil no hacerse millonario con esos disvalores éticos. Solo una pregunta: ¿Puede ser el principal contratista del estado alguien que es socio comercial de la jefa máxima de ese estado? Lo cierto que que desde que Campagnoli empezó a levantar las tapas de las ollas de Báez aparecieron olores y pruebas nauseabundas sobre su comportamiento.
Hay que defender a Campagnoli. Es por el bien de la justicia independiente y una forma de apoyar a los que apuestan a gobiernos transparente y honrados. Hoy todos somos Campagnoli. Es en defensa propia. Y en contra de un estado totalitario.

http://alfredoleuco.com.ar/2014/02/estado-totalitario-11-de-febrero-2014/

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