Por izquierda de los K.... ( que facil es)

Los defensores del oficialismo suelen señalar como uno de los motivos centrales de esa defensa a rajatabla del modelo iniciado en mayo del 2003, la política de Derechos Humanos asumida por Néstor Kirchner y continuada por Cristina Fernández, lo que le ha llevado a ganar innumerable cantidad de adeptos de los círculos más progresistas de la Argentina.
 
Muchos de ellos olvidan que ante el primer hecho que sacudió a la administración kirchnerista, como lo fue el secuestro y asesinato de Axel Blumberg en marzo de 2004. Este caso causó honda indignación en una población cansada de la inseguridad, lo que hizo que la Plaza de los Dos Congresos fuera el escenario de las marchas más multitudinarias desde el regreso de la democracia exigiendo mayor seguridad para los argentinos.

Si bien desde las tribunas, los atriles y los medios, el kirchnerismo seguía manteniendo un discurso progresista en materia de seguridad, la realidad marcó que cedió ante todos los pedidos de muchos de sus aliados políticos que pedían una mayor “mano dura” contra los delincuentes, dejando de lado la tarea de educación y de prevención del delito como arma fundamental para bajar la alta tasa de criminalidad que hay en el país.
 
El oficialismo apoyó casi todos los reclamos que realizara el padre del joven muerto, el mediático Juan Carlos Blumberg, por lo que la batería de leyes contra la inseguridad que lanzó el empresario textil en las distintas movilizaciones que llevó adelante, fueron aprobadas por un Congreso manejado ampliamente por el kirchnerismo en septiembre de de 2004, lo que marcó la primera gran contradicción de la era K.
 
Los expositores que tuvo el bloque del PJ en esos momentos, fueron nada menos que dos hombres identificados claramente en la sociedad con el pensamiento de la “mano dura”, como lo fueron Carlos Ruckauf y el recientemente fallecido Jorge Casanovas, dos personas que están emparentadas con el pensamiento más rancio y ortodoxo del peronismo, y no con la renovación que el kirchn erismo quiere darle a su política.
 
Fue el propio Néstor Kirchner quien públicamente asumió la agenda del falso ingeniero, y logró que siete puntos de su petitorio fueran votados por los bloques del oficialismo en el Congreso. De allí nacieron leyes que luego fueron declaradas inconstitucionales por diferentes jueces, como por ejemplo la ampliación del artículo 189 bis del Código Penal, que impedía la excarcelación de aquellas personas que tuvieran antecedentes y fueran sorprendidas con un arma de fuego ilegal.
 
El verdadero objetivo de las leyes Blumberg, fue el de darle mayor poder a la policía, la misma que desde el 2003 a la fecha se ha convertido en el artífice del gatillo fácil, pudiéndose ver eso en que más allá del fin de la impunidad hacia los asesinos de los ’70 que significó la política oficial, la realidad muestra que en otros aspectos, la política de seguridad seguida por el gobierno tiene los mismos mecanismos desgastados de esa vieja época, y eso puede verse en que desde el regreso de la democracia allá por 1983, los gobiernos K se llevan más del 50% de las víctimas de gatillo fácil y de violencias de las fuerzas de seguridad.
 
En su informe 2010 la CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional), da muestra de que desde diciembre de 1983 a noviembre de este año, han sido 3.093 los datos confirmados de personas asesinadas por las fuerzas de seguridad, de ellas, 1.633 fueron muertas bajo la administración del gobierno de los Kirchner, es decir, el 52,79% de los casos ocurridos en total desde la vuelta del sistema democrático. 
 
Esta Argentina de las que pocos hablan, tiene que ver con aquella donde el uniformado pasa a ser más que nada un enemigo que un amigo al cual pedir socorro en caso de apuros, y estos casos de gatillo fácil no hace más que dejar en la mente de los que menos tienen y más necesidades sufren la idea de que los que portan un uniforme policial son un “verdugo”, y que la represión que se organiza desde lo más alto del poder, siempre tiene que ver con un control social tendiente a castigar a los marginados del sistema.
 
Desde los estamentos más altos del poder, se encargan de remarcar que la represión preventiva está destinada para lograr controlar socialmente a través de la ley y conseguir de esa manera un estado más ágil y dinámico contra los infractores de la ley. Para los profesionales encargados de estudiar esta dinámica, los nuevos enemigos para el imaginario policial pasarían a ser el grupo de jóvenes desocupados, morochos y de pelo largo que abundan principalmente en las periferias urbanas, o simplemente los pobres y miserables.

La gestión de gobierno K, no ha generado mejoras en calidad institucional ( Salvo la Corte Suprema calificada de turritos por el vocero Hebe ) , no ha provocado reformas estructurales en la distribución de riqueza, tiene niveles de corrupción impresionantes con causas judiciales a todos sus maximos referentes de accion , han bastardeado los concepctos de derechos humanos, justicia social, han transformado el ejercicio de la politica como el mero hecho de repetir slogan e imponer un pensamiento binario, ellos o nosotros, propio de la mediocridad y el resentimiento...
Decir que este gobierno es progresista... es un grave error...

Entradas populares de este blog

linea de tiempo con los hechos más importantes de la historia de Argentina

Las máximas Sanmartinianas