Pero para eso están las Abuelas, otros nietos, mi familia biológica, que es fabulosa y que me ayudó mucho.

Quien sufrió de verdad se expresa muy diferente a quien usa los DDHH  con mezquindad moral y fines puramente políticos


El escalofriante relato de la hija de desaparecidos apropiada por el asesino de sus padres

"Me dio el arma con la que los mató y hasta hace poco tiempo la tenía en mi casa", dijo Victoria Montenegro; sus progenitores fueron ejecutados en 1976


Victoria Montenegro es hija de desaparecidos. Nació el 31 de enero de 1976. Sus padres eran Hilda Ramona Torres y Roque Orlando Montenegro, dos militantes, primero de la JP y luego del ERP salteños. Trece días después de su nacimiento un grupo de tareas entró en la casa en la que la familia vivía en Boulogne. Al frente de ese operativo estaba el coronel Herman Tetzlaff, que había sido jefe de inteligencia del centro clandestino de detención El Vesubio. Se apropió de la niña seis meses después de haber asesinado a sus padres.
Anteayer, Montenegro declaró en la causa sobre el plan sistemático para apropiar hijos de desaparecidos. En un extenso reportaje con Victor Hugo Morales, después de que Página 12 diera cuenta de su historia, la mujer hizo un detallado relato de su dolorosa historia.
A continuación, los pasajes más salientes de ese diálogo:
"Me siento tranquila, en paz. Creo que lo que hago es correcto, es lo que tengo que hacer. Escucharme a mí misma contando mi vida no es fácil. Más allá de que es muy importante, no deja de movilizar. Herman no sólo fue el jefe del grupo de tareas, sino que fue la persona que asesina a mis padres y me lo cuenta.
"Tenía 25 años cuando me contó que no era hija suya. Yo me enteró después de que la justicia me da el ADN en el que se comprueba quiénes eran mis padres biológicos. Fuimos a cenar. Me dijo que era una guerra, que ingresó a la casa. Me repetía que era una guerra y que había abatido a los subversivos, los enemigos, que eran mis padres. Me decía que lo había hecho por mí, que era lo mejor para mí. Me acuerdo que yo se lo agradecía, le decía: «Papá, quedate tranquilo que no tengo dudas de que es así». Cuesta todavía acomodar algunas cosas, pero creo que ya se están acomodando.
"Durante toda mi infancia, como toda mujer, estuve enamorada de él. Siempre lo quise muchísimo. Para mí él era todo, era mi vida. De hecho, me llevó muchos años entender. Para mí todos tenían la culpa menos él: las Abuelas , mis padres biológicos, la historia, todos menos él. Hasta que llega un momento que se te cae el pañuelo y hay cosas que no se pueden seguir defendiendo. Pude incorporar a mis papás. Fue hace dos años. Me acuerdo que fue una Navidad. Por primera vez sentí que extrañaba a mi papá, Toti. Ahí pude correr a Herman del rol de papá y ponerlos a ellos, recuperar mi identidad y presentarme como Victoria. Teniendo el documento de Victoria, me seguía presentando como María Sol Tetzlaff. No es fácil. La identidad no es el ADN solamente. Porque la idea, justamente, era devastar todo y que no quedara nada. Mi apropiador me lo dijo una vez: «Tiramos toda tu ropa para que no te quedara nada de ese pasado». Me formaron toda la vida para que no quede nada. Después lleva tiempo acomodarlo. Pero para eso están las Abuelas, otros nietos, mi familia biológica, que es fabulosa y que me ayudó mucho.
"Todavía tengo muchas contradicciones. No puedo defender a mi apropiador. Antes lo defendía y decía que la apropiación era un acto de amor. Hoy no. Se apropió de mí y de mi primo, Horacio Pietragalla, que se lo dio a la señora que trabajaba en mi casa. Nos criamos juntos. Sé que participó en infinidad de operativos, sé que mató a mis padres y no lo puedo defender. Yo no odio a nadie. A él tampoco. Todavía no termino de procesar lo que pasó, pero ya no trato de justificarlo, porque sé que no tiene justificación lo que hizo. Lo bueno mío no lo hizo él. Lo tengo en la sangre y es de mis papás.
"Hasta hace poco pensaba que me habían educado bien. Pero lo bueno lo tengo de mis papás, porque nada bueno puede surgir de una relación enfermiza, porque él es el asesino de mis padres, me dio el arma con la que los mató y hasta hace poco tiempo yo la tenía en mi casa. Ahí no hay amor.
"Herman me dio su arma para que la cuidara cuando lo detuvieron. El arma representa mis propias contradicciones. Ya no está más, ya se fue. Por eso digo que no hay amor. Hay mucha perversión en todo esto. En una apropiación no hay amor. Mis abuelos se murieron buscándome. Ellos [por los apropiadores] pudieron haberles dado a mis abuelos la oportunidad de verme y no me la dieron. El amor no hace eso. A Mari [María del Carmen Eduartes, la apropiadora] cada tanto la voy a ver, tengo una hermana a la que quiero mucho, tengo sobrinos.
"Me enteré de que no hija suya en el juzgado. Me enteré que era hija de la subversión, como decía yo entonces, en el juzgado, a través del juez [Roberto] Marquevich.
"Todo empezó cuando las Abuelas hicieron una denuncia. Recuerdo haber acompañado a mi apropiador al juzgado. El juez saca un expediente del cajón y le dice que las Abuelas están molestando, pero que se quedara tranquilo, que él lo manejaba. El expediente pasó por seis jueces antes de que lo tomara Marquevich. Ahí Herman plantea que no se podía controlar más la situación, me dice que Marquevich era un juez montonero. Para mí, Marquevich era el enemigo en ese momento, era el que me estaba robando a mi familia. Hoy puedo entender que fue el que me ayudó a recuperar a mi familia, mi identidad y mi vida.
"Cuando me notifica que no soy hija biológica de Tetzlaff, el juez me da el fallo y me decía «leelo». Y yo le decía: «No. Porque ese banco lo manejan las Abuelas y todo esto es mentira». En ese momento estaba llena de mentira y no podía conmigo misma. Recuerdo que temblaba mucho.
"[El fiscal de la Cámara de Casación Penal] Juan Martín Romero Victorica era amigo de mi apropiador. Era uno de sus contactos en Comodoro Py, que era uno de los que le facilitaba información. Hablé con él la primera vez que detuvieron a Herman y le puso abogados. Después Herman lo iba a ver a Comodoro Py.
"Se acabó el miedo. El miedo se fue con María Sol. Yo soy Victoria".

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