Querida Hebe:

"No entiendo por qué nadie escuchó mi denuncia"
Tengo un gigantesco dolor", confiesa el poeta, periodista, filósofo y militante de derechos humanos Vicente Zito Lema.
Si sabrá él lo difícil que puede ser mantener la actitud alerta y crítica, especialmente cuando se trata de marcar diferencias con los propios compañeros de ruta...

Miembro fundador de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo en el año 2000 y rector de esa casa de estudios hasta 2003, renunció ese año a raíz de un conflicto con Sergio Schoklender que ya no podía sostener. Antes de hacerlo, explicitó sus razones en una carta que le escribió a Hebe de Bonafini:
"Querida Hebe:
Más allá de cualquier desavenencia actual, serás siempre para mí, como desde hace muchísimos años, mi querida Hebe. [?] Yo lamento profundamente esta disputa con Sergio Schoklender, que no inicié. Tampoco soy responsable del agravamiento que tuvo. Bien te consta. Te ruego entonces que en honor a la responsabilidad que tenés como presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y rectora de la universidad y en memoria de mis compañeros, tus verdaderos hijos, mantengas tu palabra y no te involucres en la disputa, para que nadie se esconda bajo las polleras de las Madres."
Zito Lema está por estos días en el Sur, y su voz suena quebrada desde el otro lado del teléfono, mientras habla con Enfoques. Obviamente, no lo sorprenden las sospechas que ahora se han vuelto públicas. Además de haber detectado y alertado sobre operaciones económicas inexplicables, él y su familia fueron víctimas de amenazas por parte de quien describió, en su carta de renuncia, como "un monje negro " que revivía "una suerte de lopezreguismo" dentro de la institución.
De tradición cristiana y de izquierda, Zito Lema nunca perteneció al kirchnerismo. Se había exiliado en Europa en 1977 y allí, junto a Julio Cortázar y David Viñas, impulsó la Comisión Argentina por los Derechos Humanos (CADHU). Hoy, dolido ante la situación de ver convertido en realidad uno de sus peores temores -que la Fundación quedara ensuciada por no controlar a tiempo la confusa participación de su apoderado-, Zito Lema no puede creer que, en tanto tiempo y habiendo habido otras renuncias por el mismo motivo, nadie se haya atrevido a investigar.
"Yo nunca entendí por qué no me tomaban en serio cuando conté las amenazas mafiosas que sufría por parte de este señor. Quizá porque la figura de las Madres era muy fuerte, muy sagrada, y para mí lo sigue siendo", dice.
Desde su creación y, en los primeros años, la Universidad de las Madres tenía muchos problemas de dinero. "No teníamos un peso. Yo, a veces, salía a leer poemas para poder conseguir algo de plata para financiarnos", recuerda. Hasta que un día apareció Schoklender con fabulosas promesas.
-Vos no te preocupes que a partir de ahora todo se soluciona: nos vamos a mudar a un edificio de 11 pisos, con cuatro subsuelos -le informó.
-¿Y de dónde va a salir ese dinero? -quiso saber Zito Lema.
Schoklender no respondió. El rector insistió:
-Necesito que me digas de dónde vas a sacar la plata, primero porque yo soy el rector aquí. Y, en segundo lugar, porque no quiero verme involucrado en nada extraño. Y si vienen de los medios o de la Justicia a preguntarme, quiero saber qué decirles.
-¿Vos no sos medio cristiano? -lo desafió el apoderado- Y bueno? Decí que fue un milagro.
Entonces, se desesperó y lo denunció ante Hebe de Bonafini, quien terminó sosteniendo a Schoklender. ¿Por qué? "Es lo que me pregunté durante todos estos años, del mismo modo que me pregunté por qué nadie escuchó mi denuncia hasta ahora."
Como escribió Alfredo Leuco en su columna del diario Perfil en donde dio a conocer la carta de Zito Lema a Bonafini, "hace más de ocho años que todos los militantes defensores de los derechos humanos tenían a su disposición una denuncia gravísima sobre quien en ese entonces y hasta hace apenas unos días era el lugarteniente de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Sin embargo, con el escudo tapacorrupción de ?no darles pasto a las fieras' ni hacerle el juego a la derecha", muchos se obligaron a mirar para otro lado".
Zito Lema cree firmemente que Bonafini no está involucrada en ningún tema de corrupción. Siente que la conoce bien y que nunca fue una mujer interesada en bienes materiales. "Quizá defendió a este señor con la pasión con que se defiende a un hijo", conjetura, mientras sigue rumiando su tristeza y lamentando que quienes más cerca estaban de las Madres y veían lo que él vio no hubieran tenido el valor de defenderlas haciéndoles tomar conciencia de lo que sucedía. Aunque para eso fuera necesario romper filas, dejar de ser soldado y cuidar a Hebe, como todavía la nombra, para preservar, justamente, la lucha que tanto habían contribuido a defender

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