Si Artemio lo dice...

Progresistas somos nosotros

Por Artemio Lopez



El 27 de agosto de 2010, Néstor Kirchner expresaba en la provincia de San Juan, en el Foro Generación del Bicentenario, Federalismo y Desarrollo Regional, una sentencia que devendría en histórica: “Progresistas somos nosotros; ésta es la realidad concreta”.
Kirchner señalaba entonces y de manera objetiva un hecho que ya en 2007 era indiscutible: el kirchnerismo peronista, desde la inauguración de su gestión en 2003, superó en los hechos la agenda progresista tradicional de la Argentina, que la experiencia del progresismo no peronista del gobierno Frepaso-UCR no sólo no cumplió sino, muy por el contrario, contradijo durante su breve gestión, en todas y cada una de las propuestas.
Mientras que el progresismo no peronista devolvía el gobierno a fines de 2001 con 24% de desempleo y 45% de pobreza, una brecha de ingresos entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingreso de treinta veces, y dejando 27 muertos en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de ese año, desde la inauguración del proyecto kirchnerista se produjo el mayor ciclo de reversión de la pobreza con crecimiento económico de los últimos cincuenta años, sin represión de la protesta social y defensa irrestricta de los derechos humanos.
Punta a punta, el kirchnerismo encarnó la defensa más efectiva de los derechos sociales de segunda generación, desplegando un enérgico ciclo antipobreza con caídas del 54,7% al 22,3% en los niveles de pobreza y del 27,6% al 5,7% en el indicador de indigencia, al tiempo que atenuó drásticamente la inequidad distributiva, pasando de un índice de GINI de 0,5 en 2003 y una brecha entre ricos y pobres de 31 veces a los valores de 2011 de un índice de GINI de 0,4 y la brecha entre el 10% más rico y más pobre de los perceptores de ingreso instalada en 17 veces, los mejores valores desde la recuperación democrática.
Con respecto a los derechos de primera generación, también típicos de la agenda progresista, desde el año 2003 el kirchnerismo encarnó las más eficaces políticas en defensa de los derechos humanos y de sanción a la impunidad, sólo comparables con el emblemático juicio a las juntas, que materializara con gran coraje y en los años duros de la recuperación democrática el doctor Raúl Alfonsín.
Contrario sensu, durante el gobierno progresista Frepaso-UCR nada se hizo, en orden a lograr mayor justicia y equidad distributiva y por la defensa de los derechos humanos y el cierre del ciclo de impunidad.
Incluso durante la gestión del gobierno porteño de unos de los referentes centrales del progresismo argento, Aníbal Ibarra, se produjo el incendio de República de Cromañón, dando origen a la mayor tragedia en épocas de paz con 194 jóvenes muertos y funcionarios del gobierno progresista condenados por su actuación en los tremendos sucesos, que motivaron hasta la remoción del entonces jefe de Gobierno progresista.
Finalmente y respecto de los derechos de tercera generación, como el matrimonio igualitario, un reclamo que poblaba la agenda progresista tradicional, también fue efectivizado durante el gobierno del peronismo en su fase kirchnerista.
En síntesis, rememorando las viejas polémicas existentes a mediados del siglo pasado, donde mientras la autoría intelectual de los derechos de segunda generación, los sociales y laborales se atribuían al socialista Alfredo Palacios, pero la puesta en práctica efectiva la realizaba el gobierno del general Perón, la agenda propuesta en el discurso tradicional del progresismo argentino fue desarrollada en la realidad efectiva por el ciclo de gobierno peronista que inaugurara Néstor Kirchner en mayo de 2003 y continúa Cristina Kirchner, a partir de diciembre de 2007.
En este sentido preciso, el peronismo kirchnerista, que no es un progresismo conceptual –ni organizativa ni políticamente–, despliega como ninguna otra experiencia de gobierno –incluida la del progresismo realmente existente Frepaso-UCR– la agenda tradicional del progresismo y da consistencia a la sentencia del ex presidente Néstor Kirchner que abrió esta columna, y finalmente cobró dimensión histórica y es bandera de los jóvenes kirchneristas: “Progresistas somos nosotros”.
*Director de Consultora Equis.

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