El kirchnerismo fue el glifosato del progresismo: no va a crecer por varios años


Humo. De Caín y Abel al fin del ciclo K


Vista desde el espacio, de la Tierra se elevan, tristes, varias columnas de humo: desde Gaza, Israel, Ucrania, Afganistán, Siria... es el humo que hacen los hombres cuando se matan los unos a los otros. Pero existió un humo primigenio. Fue cuando Dios les pidió a Abel y a Caín que lo homenajearan con sacrificios. Abel, el pastor, mató y cocinó un delicioso cordero. Caín, el agricultor, puso al fuego lo poco que daba su terruño árido: un pasto seco, alguna rama de espinillo. "Dios sabrá entender mi buena intención", pensó. Fue así como se elevaron las dos columnas de humo hacia el cielo, cada una con su perfume, para que Dios elija al verdadero Master Chef.
Entonces Dios, que todo lo puede menos el veganismo, eligió premiar el olor de la carne tierna de Abel, despertando los celos fatales de Caín. Querido lector, créalo: el fin de la paz en la Tierra fue por un concurso.
Aquella batalla originaria entre el ser (ser observante de Dios aunque pobre, como Caín) y el "tener" (Abel, el observante rico) la ganó el tener. A partir de allí el hombre no paró de competir jamás por quién tiene más agua, más oro, más tierras cultivables, más petróleo, más dólares, más influencia comercial, más influencia cultural, más patentes farmacéuticas, más medallas deportivas.
La Biblia vernácula cuenta que Perón les pidió ofrendas a la izquierda y a la derecha. Y que olfateando lo que cocinaban los Montoneros, el 1° de mayo de 1974, desde la Plaza, los echó del concurso. Cuarenta años después, en comparación con la densidad de las columnas de humo que se elevaron en los 70, la batalla fraternal en la Argentina es minúscula, aunque paralizante, sobre todo por el tiempo que le hace perder al país. ¿Cuál es el único medio de transporte que no se fabrica en China, sino en la Argentina? El péndulo. Allí viajamos 40 millones de pasajeros. El péndulo industria argentina nos lleva de la gloria a Devoto y de Devoto a la gloria en trayectos cada vez más cortos. El 27 de febrero de 2012, en Rosario, Cristina decía: "Vamos por todo". Un año y medio después, el que dice: "Vamos por todo" es el Fondo NML Elliott. (Cosas de la vida, el revólver cambió de mano.)
Otro viaje en péndulo: el 27 de agosto de 2011, el entonces ministro de Economía y flamante candidato a vicepresidente, Amado Boudou, era invitado al programa de televisión Sábado Bus, donde cantó, tocó la guitarra con La Mancha de Rolando y hasta se ganó la moto que rifaba Nicolás Repetto. El futuro vice, en campera de cuero, era la expresión de la nueva política: fresca, desacartonada, espontánea. Casi tres años después, Boudou encarna un escándalo político inesperado y con ribetes tragicómicos: resulta que su mejor amigo se compró una imprenta y no le contó. Y que unos pícaros gestores le fraguaron los papeles de un auto. Pobre, Amado, le pasa de todo. (Mire usted, querido lector, qué gentileza la del mundo, que, aun en su infinito caos, se hizo un tiempito para organizarse en contra de Boudou.)
Y, finalmente, el viaje en péndulo menos esperado: dicen que la soja es destructiva para el campo porque lo vacía. Pero, paradójicamente, el Gobierno -con la soja como uno de sus motores- raleó otro campo, un campo simbólico: el del progresismo. Si el Modelo que se autoproclama de centroizquierda es exitoso, ¿cómo se explica que los candidatos presidenciales con más intención de voto sean Massa, Scioli y Macri? El próximo al que le toque gobernar va a tener que pensar dos veces antes de hablar de darle más participación al Estado, o de proclamar que a los delincuentes hay que brindarles oportunidades. Ese discurso fue expoliado, desertificado.
http://www.lanacion.com.ar/1712894-humo-de-cain-y-abel-al-fin-del-ciclo-k

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